Hace semanas que estoy – poco a poco – revisando cajas, gavetas, papeles, closets… he desechado muchas cosas que no me hacen falta, que ya perdieron utilidad o vigencia. Sin embargo, con esta “arqueología de placard” he redescubierto algunos tesoros. Esto lo tenía anotado en una hoja dentro de una vieja agenda:
Integridad
Al empezar un trabajo, por pequeño que sea… me digo en mudo soliloquio: “He de iniciar este trabajo y deseo que resulte perfectamente bien acabado; no solamente bien hecho; sino también perfectamente bien acabado; de manera que sea posible juzgarme por él; no por la manera exterior que pueda llevar; sino por la calidad, honradez y exactitud con que fue ejecutado”
Es la perfección de la ejecución de la obra que nos toca realizar; uno de los factores de orden moral que tanto contribuyen en este mundo a la felicidad humana, a la tranquilidad de conciencia que da el deber bien cumplido, a la bondad reciproca del que da como del que recibe una obra bien hecha, a forjar nuestro carácter en la búsqueda del acabado perfecto y a respetar a nuestro prójimo ofreciéndole lo mejor de nuestras capacidades.
Es la perfección de la ejecución de la obra que nos toca realizar; uno de los factores de orden moral que tanto contribuyen en este mundo a la felicidad humana, a la tranquilidad de conciencia que da el deber bien cumplido, a la bondad reciproca del que da como del que recibe una obra bien hecha, a forjar nuestro carácter en la búsqueda del acabado perfecto y a respetar a nuestro prójimo ofreciéndole lo mejor de nuestras capacidades.
1970 – Good Housekeeping
Si todos practicáramos esta clase de Integridad que diferente sería nuestra sociedad
Besotototes a todos
Si todos practicáramos esta clase de Integridad que diferente sería nuestra sociedad
Besotototes a todos