Por una actividad de la empresa donde trabajo, en octubre 2005, tuve la fortuna de pasar una semana en la Estancia San Francisco en Mérida.El lugar es de ensueño, una finca con unas cabañas amplias y confortables, almohadas y edredones de plumas, muñidas batas de baño.. una atención esmerada y deliciosa comida. Posee además cálidas y cómodas áreas comunes, entre las que se cuentan un salón de juegos y una preciosa capilla.
El lugar está rodeado de árboles frondosos y flores multicolores, colmado de fragancias naturales, arrullado por un riachuelo y pueden observarse gansos, patos y conejos deambulando libremente por el lugar.
Un pequeño paraíso donde se respira paz y tranquilidad, se me antoja ideal para una escapada romántica.








